Dado el carácter agrícola de la economía de Chiara, uno de los conocimientos tradicionales era la construcción en madera de instrumentos de labranza. Entre los principales instrumentos estaban la taklla y el yugo. Cada agricultor aprendía a construir sus herramientas, o las inventaba según sus propias necesidades, para facilitar su labor.

“[…] No es que exista la profesión de constructor de arados como una actividad propiamente dicha, ya que la gran mayoría de los campesinos de Chiara solía construírselos él mismo para su mayor comodidad de trabajo en su chacra … aunque es cierto que siempre estaba el interés, curiosidad y cualidades especiales de paciencia que debe tener un artesano de la madera para tan importante labor que años atrás tenía mucha demanda…” Ambrosio Gutiérrez de la Cruz (08.04.1931).

Hoy en día estas herramientas ha sido reemplazadas por maquinaria agrícola moderna:

“[…] Debo señalar que para arar un terreno de una yugada se demoraba 8 horas, mientras que ahora un tractor solamente requiere de 1 hora y unos minutos más. Todo ha cambiado con la mecanización pero los recuerdos quedan impregnados como una huella indeleble en los corazones de los agricultores y jornaleros de aquel entonces porque además de realizar el sembrío se aprovecha para afianzar la solidaridad entre los pobladores porque allí se realizaban la minka y el Ayñi donde los jornaleros no recibían dinero por el trabajo realizado más que una ayuda a su prójimo porque él también luego recibiría el mismo apoyo que se le estaba brindando.”

Alejandro Huashuayo Aquino (26.08.1932)

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La taklla o el arado

El arado o taklla es una herramienta usada por el campesino de Chiara. Tiene como funciones el romper la tierra sin cultivar, surcar y barbechar. Existían diversos tipos de arado según el uso al que estaban destinados. El más conocido era el de gran tamaño y que era tirado por la yunta.

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El yugo

Después de elaborar el arado, finalmente se elabora el yugo. Esta es una madera rectangular que tiene siete curvas arriba y dos curvas abajo. Tambien tiene dos curvas en las esquinas, que juntas se amarran con el cuero de la vaca en forma de soga. Esta soga llamada coyunta era especie de cinta de 6 a 8 metros de largo por dos pulgadas de ancho. La función de este accesorio era asegurar firmemente el yugo en los cuernos de los bueyes. Una vez que la yunta ya estaba uncida, se colocaba al centro del yugo una gruesa soga como un gancho y terminales en gancho. Uno servía para engancharlo al yugo y el otro al arado o taklla. El yugo era hecho de madera de aliso, eucalipto, molle, o de cualquier otra madera dura y que no tenga mucho peso

[…].Los yugos se hacen a medida de los animales. Y la medida se toma a ojo de buen cubero. Del buen criterio y cálculo depende que el yugo caiga bien o venga mal a los animales. Ven los animales, observan su cuello y adaptan a la madera a esas características. No es lo mismo un yugo para un torete de 1 año, que para un toro maduro de 3 años. Tampoco se puede hacer la misma curvatura para un toro flaco de 100 kilos que para uno de 200 kilos. Nuestra mejor época fue la de los años posteriores a la reforma agraria. Hacíamos yugos para toda la provincia de Huamanga. Especialmente para la cuenca de Manallasaq y Los Morochucos, zona de aptitud agrícola en grandes extensiones. Alcanzábamos a hacer un yugo cada semana. Ahora en cambio, no hago ni un yugo al año”

Julio Quispe Juan de Dios (08.01.1944)

La mayoría de los pedidos era para la campaña grande del sembrío en los meses de agosto a setiembre. En en esa fecha se siembra grandes extensiones de terreno. Los principales cultivos son la papa, quinua y trigo en la zona alta y en la zona baja el maíz, haba y arveja.

La yunta

“[…] La yunta era guiada por un hombre al que se le conocía como gañan. Esta persona llevaba consigo un accesorio especial llamado guiador. Este era una vara de madera delgada de unos 3 metros de longitud y que en la punta llevaba incrustado un metal en forma de estrella para dar los pequeños aguijonazos en las nalgas del animal y así mantener la línea del surco. En el fragor de esta faena, el gañan con el guiador en mano y para hacer prevalecer su mando lanzaba fuertes gritos como: Toro, toro, toro, qaku, qaku, qaku, raya, raya, ñaupaqman, ñaupaqman, qepa qepa, qepa, qaku niñucha apurawman, apurawman, estos vocablos se oian en todo la chacra y entre 10 o 15 cuadras a la redonda. Recuerdo cuando era niño estas voces me gustaba repetirlos porque era sinónimo de hombría, solo de esa forma podías domar al animal”

Jesús Castro Chuchon (03.12.1931)

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“[…].Los toros eran animales fornidos y muy bien alimentados unos dominaban el lado izquierdo y otros el lado derecho. Cuando por desconocimiento los cambiaban de sitio, el buey sufría mucho al tiempo de jalar la arada. Habían casos que se revelaban contra el gañan y pese a los golpes que recibían no daban un solo paso. Por el eso el gañan antes de uncir la yunta tenía que percatarse cuál iba a la izquierda y cual al derecho”

Dionisio Garay Quispe (23.08.1946)